Capítulo 22
Se desmalló, había perdido mucha sangre, y yo me había llenado de sangre también al arrimarme a él. Llegó la ambulancia, preguntando si alguno de allí éramos familiares, pero dijimos que no. –Apártense- dijo un médico que venía corriendo, lo subieron a una camilla. –Qué le pasa!? Se pondrá bien!?- grité. Los médicos se miraron entre ellos – Contesten!!- volví a gritar. –Eres su novia?- me preguntó uno de ellos. –Qué importa eso!?!- contesté. Introdujeron a Percy en la ambulancia y se lo llevaron al hospital. Dylan continuaba llorando y el coche de Percy estaba destrozado. Poco a poco los vecinos de alrededor salieron de sus casas para ver que estaba ocurriendo. La madre de Percy vino corriendo junto con la hermana pequeña de Percy. Su hermana pequeña se me acercó y me tiró de la tela del pantalón para que le hiciera caso. –Eh, Aria, se pondrá bien mi hermano?- me preguntó. Me arrodillé en el suelo mientras lloraba. –Por qué lloras?- me preguntó. –Por que seguro que es el mejor hermano que se puede tener- respondí. –No llores- me consoló y le abracé. Me acerqué a Dylan. –Dylan…lo siento- -DÉJAME! TE ODIO, NO VALES NADA- Gritó. –Pero Dylan, no le digas eso a tu hermana, es que eres imbécil? Bastante tiene ya no? Porqué no callas tu puta boca?- le gritó también Alex.-Ven- me dijo Alex- te llevaré a tu casa- De camino a casa, en el coche de Alex, no dijimos ni una palabra. Al llegar subí a mi habitación y tomé la foto que me había dado Percy, me quedé mirando la foto por unos minutos, salía precioso. Mi madre se acercó por detrás de mí. –La foto es muy bonita- dijo. –Mamá, crees que debería volver con él?- -Si, creo que no vas a encontrar a otro chico mejor que él…y te haces daño a ti misma, aunque tu creas que no me doy cuenta, te veo mal, y sé que él te quiere mucho- -Gracias!- le dije. – Me puedes llevar al hospital?- le pedí. Noah se vino con nosotras al hospital. Al llegar fuimos corriendo a su habitación. –Sólo pueden entrar dos personas- nos anunció una enfermera. Me dejaron entrar a mí primero, vi a Percy enchufado a muchas máquinas y no pude evitar llorar, él estaba con una mascarilla para el oxígeno. –Percy…- dije en un susurró, y a la vez entró un médico a la sala. –Se pondrá bien?- pregunté. –Sí, seguro que sí- me sonrió, y por lo tanto, provocó que yo también sonriera mientras me caían algunas lágrimas. Unos minutos después, Percy se despertó lentamente. –Aria?- preguntó. –Percy!!- fui corriendo hacia él y le abracé. –Te quiero!! Empecemos de nuevo, vale?- le dije. –Estás preciosa- dijo mientras me agarraba la mano- me puedes dar un beso?- me pidió con carita de niño. Se quitó la máscara del oxígeno y le besé cómo nunca le había besado. Al momento entró una enfermera. –Un momentito, parejita, pero tengo que cambiarle el suero, porque no quiere comer nada- anunció. –Sí, tráele algo de comer- le dije. –Segura? Tirará la comida.- dijo ella. –No, tráigalo, porfiss- le pedí. –Ok, sabes? Percy te quiere mucho, no ha parado de preguntar por ti ni de hablar de ti desde que ha llegado. Lo tienes loquito!- me dijo aquella enfermera mientras ella sonreía- ahora le traigo algo de beber- dijo finalmente y salió de la habitación. Me tumbé al lado de Percy en un sofá que había justo al lado de la cama, tenía muchísimo sueño, eran las 4.00 a .m y no había dormido nada, miré a Percy y estaba temblando de frío. –Tienes frío?- le pregunté mientras le tocaba la cara, estaba realmente helado. –Ok, espera, ya vengo- le dije. Salí, busqué a una enfermera y le pedí una manta para tapar a Percy. –Oye Percy, por qué vas sin camiseta?- le pregunté – No sé, me la quitaron para ponerme las vendas pero ya no sé dónde está. A lo mejor le gusto a la enfermera- bromeó. Al amanecer, Dylan y Amie vinieron a verle. –Percy, me voy a fuera, Dylan y Amie quieren entrar- le dije. –No te vayas, quédate- me pidió –Pero es que sólo pueden entrar dos personas!- -Vale, pero vuelve pronto- -Lo haré (:- Al salir, todos estaban fuera, esperando. –Cómo está?- preguntó Alex – Esta mejor- contesté. Me senté en el suelo, junto a Alex y quedé dormida. Al despertarme, noté un molesto dolor en mi barriga. –Auch- me quejé. –Estás bien?- preguntó Alex. –Me duele un poco la barriga- Una enfermera que pasó por allí nos oyó y se acercó a nosotros. –Vente a ver qué es!- dijo amablemente la enfermera. –No, no hace falta- dije, pero cuando me levanté me mareé y me caí al suelo. Me ayudaron a levantarme y me llevaron a una sala con un doctor. –A ver, súbete un poco la camiseta- me dijo.
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